Una de las canciones más bellas, si no la que más, de Marta Plumilla me inspiró esta especie de acrósticom que se refiere a que quizá siempre o nunca haya una rosa al final.
Y si resulta que al final de una vida esforzada,
QUE cuando parece que todo ya se acaba,
AL caer el telón y tras el aplauso de gala
FINAL, al apagarse la luces de esta jincana,
HAYA sido buena o mala tu vida, más santo o más villano,
UNA unica puerta se abre al final de ese pasillo tan largo.
ROSA o azul, pero solo una puerta.
EN el tunel sólo habrá un final.
ESE final quizá sea bueno o no,
RAMO de rosas o corona de espinas,
PARA demostrar que da igual.
MI bien y mi mal no definen la salida
Mas Antes Recuerda También Alma
Poner La Última Mejor Idea, La Larga Azucena
(L.C.Crespo Aguirre, 2024.03)